Reseña de Miguel Ángel González

Para matar hay que estar cerca. No es fácil asesinar a alguien por teléfono o por videollamada. Y esto, que no deja de ser una obviedad para cualquier escritor o lector de género negro, es la idea central de lo que para mí ha significado la segunda edición del Festival LPA Confidencial.

Conozco a Mayte Martín desde hace años y sé lo que para ella ha supuesto sacar adelante este proyecto. No es fácil organizar un evento de este calibre, con medio centenar de escritores participando, con mesas redondas, entrevistas, talleres… pero es que además todo esto se vuelve más complejo cuando el festival nace en medio de una pandemia de alcance mundial. Después de una primera edición virtual, este año llegaba la prueba de fuego con un evento presencial que, por si fuera poco, se iría retransmitiendo en directo para quienes no pudieran asistir.


Segunda edición, el doble de dificultad.

Organizar un festival de novela negra es, en cierta forma, como perpetrar un crimen. Para que todo salga bien debes prestar mucha atención a los pequeños detalles. Antes de llegar al aeropuerto de Las Palmas ya me había enviado un mensaje Óscar diciéndome el lugar en el que estaría esperándome y el modelo de coche en el que me recogería. Y al dejarme en la puerta del hotel, me repitió varias veces que le llamase si necesitaba ir a cualquier lugar de la isla. Una anécdota que sirve para resumir la organización milimétrica del evento. Mayte, Óscar, Patricia, Estefanía… personas que con su trabajo lograron que durante mi estancia solo tuviera que preocuparme por disfrutar de mis intervenciones y del resto de eventos a los que tuve la suerte de asistir. Desde la mesa redonda moderada por Jezabel Artiles y con Natalia Gómez Navajas, Julieta Martín Fuentes y Ana Ballabriga como ponentes, a la entrevista a Benito Olmo o la intervención del maestro José Luis Correa.

La segunda edición del Festival LPA Confidencial acaba de llegar a su fin y lo ha hecho demostrando una salud envidiable, lo que me lleva a vaticinarle una vida larga y fructífera.