Reseña de Inés Plana

No recordaba yo haber volado entre dos inmensos azules, el del cielo y el del océano, en un día tan límpido que parecía unirlos a los dos de tal modo que parecían uno solo. Volaba yo desde Madrid hasta Las Palmas de Gran Canaria, ilusionada por participar en el gran festival de novela negra que es #LPAConfidencial, un guiño literario a la célebre novela de James Ellroy. Llegué a esta preciosa ciudad y me recibió un viento fresco y realmente agradable, más aun habiendo dejado en Madrid una canícula insoportable. Me alojé en uno de los barrios más bonitos e históricos de Las Palmas, el de Triana, en torno al primer muelle que se construyó en la ciudad. En una de sus muchas calles peatonales, repletas de comercios, pequeños restaurantes y edificios señoriales con balcones canarios, compartí con mi amiga y gran escritora Graziella Moreno un tapeo que incluyó, cómo no, unas papas arrugadas con un riquísimo mojo picón de pimientos. Por la tarde, en la Biblioteca Pública del Estado, frente al mar, Graziella, Alexis Ravelo y yo compartimos la mesa literaria con la que se clausuraba el certamen. Mucho público, mucho. Eso siempre es una alegría. Charlamos sobre crímenes, atmósferas, tramas. Y sobre nuestras novelas y nuestras experiencias como escritores. Después, se leyeron textos de la gran Patricia Highsmith, mi maestra en novela negra y la de otros muchos compañeros, imagino.  No pudo ser mejor el broche final de este certamen que este año celebraba su primera edición y al que deseo larga vida, porque bien se lo merece. El trabajo de su comisaria, la periodista y escritora Mayte Martín, y de su equipo ha sido excelente, un diez para todos ellos, por la pasión que han demostrado y por la organización. Hubo después una cena, charlamos sobre tantas cosas y todas tan interesantes que fue uno de esos momentos de disfrute que regala la vida y que hay que atraparlos para que siempre se queden con nosotros. Paseamos después por el bello Parque de San Telmo, con un quiosco modernista, una ermita y árboles centenarios; algunos tienen raíces aéreas que parecen lianas, menciono unos parecidos en #loquenocuentanlosmuertos. Los espacios verdes de la ciudad de Las Palmas superan la media nacional. En el Parque de San Telmo hubiera pasado yo varias horas, paseando, leyendo, pensando en mis cosas, deteniendo allí el tiempo con sumo placer. Regresaré con más tiempo. Las Palmas se merece un viaje, dos o cien. Gracias, Mayte. Gracias, LPAConfidencial.  Gracias, ciudad bonita. ❤️❤️❤️❤️❤️❤️