Ficción y realidad

En una época en la que se está produciendo un auge de la novela negra, con numerosos festivales a lo largo y ancho de nuestro país, parecía lógico que Las Palmas de Gran Canaria, la novena ciudad de España por número de habitantes, albergase el suyo. Recién finalizada la segunda edición de LPA Confidencial, me gustaría dejar una breve reflexión.

Aunque pueda parecer un contrasentido, lo que hace la novela negra es aportar un foco de luz ante la oscuridad, entendiendo por tal la injusticia y la violencia del mundo que nos rodea. La ficción ayuda a reflexionar sobre nuestra sociedad e invita a empatizar con los indefensos, los débiles y los menesterosos.

Tradicionalmente, los autores de novela negra y policiaca han tenido que luchar contra el estigma de pertenecer a la segunda división literaria, algo que, afortunadamente, está cambiando. También hemos avanzado en otros aspectos: hay muchas escritoras publicando, a nadie le llama la atención descubrir una novela criminal ambientada en Vigo o en Gran Canaria, así como tampoco extraña a nadie ver a una inspectora al frente de la investigación. Sin embargo, ciertos prejuicios permanecen y los retos nunca se acaban. Festivales como el de LPA Confidencial son el espacio idóneo para mostrar que el avance continúa.