El papel de la mujer en la novela negra. ¿Matan menos las mujeres?

Una de las aportaciones maravillosas que tienen los festivales literarios, si no la más maravillosa, es que funcionan como punto de encuentro entre escritoras y escritores que de otra manera tenemos difícil coincidir salvo por redes sociales. Estos encuentros, además de para compartir experiencias y ponernos al día de novedades, sirven para establecer debates tan interesantes como el que tuvo lugar el pasado viernes 17 de junio en la Biblioteca Pública del Estado, en Las Palmas de Gran Canaria, con motivo del festival de novela negra LPA Confidencial: ¿Matan menos las mujeres?

Sentados a la mesa estábamos Carmen J. Nieto, Antonio Flórez, Luis Henríquez y yo mismo, y tras un ir y venir de datos estadísticos, empíricos, literarios y cinematográficos, no llegamos a ninguna conclusión definitiva. El debate queda abierto.

Las estadísticas en la vida cotidiana demuestran que no son pocos los asesinatos cometidos por mujeres, de hecho, Luis Henríquez apuntaba que en muchos de estos casos la modalidad escogida es el envenenamiento, convirtiendo a las mujeres en expertas toxicólogas. Esto, sin despreciar el componente pasional, de manera que pudimos convenir que, al menos desde el punto de vista de las cifras, si bien la mayor parte de los crímenes siguen siendo llevados a cabo por hombres, las mujeres no se quedan atrás.

Claro, eso en el ámbito de las cifras. En el cinematográfico y literario la cosa es bien distinta.

El rastro cultural, la tradición en la ficción occidental, desvela que la línea habitual en la novela negra es que la cabeza maquiavélica, el origen del mal, el malo de la función sea un hombre. Este caballero tendrá esbirros, subalternos y compañeros de armas, y no es de extrañar que, en la tradición que menciono, estas figuras que acompañan al jefe de los malos sean mujeres. A veces, incluso, la mujer puede ser instigadora y casi catalizadora de la perversa mente del villano. Pero, ¿una mujer cabecilla o responsable del plan malvado? No es tan frecuente.

Por supuesto las hay, como apuntaba Carmen J. Nieto, nos faltan lecturas por descubrir. Antonio Flórez nos hacía notar cómo la mujer forma parte de pleno derecho del equipo de investigadores o detectives, en este ámbito no es extraño que la mujer lleve las riendas de las pesquisas y, por tanto, protagonice la novela o la película.

Hemos avanzado mucho en cuanto a romper clichés en este aspecto pero, como ven, el debate sigue abierto. Por mi parte, no sé si las mujeres de ficción matan más o menos que los hombres, pero lo que sí que tengo claro, es que la psicología femenina resulta apasionante en la novela noir y tengo muchas ganas de seguir explorándola, en los diferentes papeles, como autor y como lector.