El Hierro, la única que me falta

Es la frase que escuchas en boca de muchos canarios cuando la nombras. Pero eso está cambiando gracias a la serie Hierro.

El Hierro, la isla con alma, tranquila. Vives la dulzura de la quesadilla, el fulgor del vino de pata, la delicada acidez de la piña tropical, la amabilidad de sus habitantes…

Llegan dos gallegos, Pepe y Jorge Coira, y la descubren a España, y al mundo. Una isla tranquila, donde el tiempo y sus circunstancias sigue como recordamos los de cierta edad cómo era la vida antes.

En la charla coloquio que realizamos en LpaConfidencial el señor Coira, guionista, con su acento gallego, sentenció: “No me fío cuando me hablan de un lugar y me dicen que Aquí nunca pasa nada”. Toda la razón.

Días después de que Mayte Martín, directora de LpaConfidencional, me enredara en esto, llamé a un buen amigo, guardia civil en El Hierro. Hablamos largo rato sobre homicidios y asesinatos en la isla en los últimos diez años. Los dos nos sorprendimos a medida que añadíamos recuerdos de homicidios y asesinatos. Unos cuantos. Homicidios por par de copas de más, por celos de una pareja, por exceso de consumo de estupefacientes, por diferencias por unas lindes… El Hierro es la isla con más muros de piedra construidos. Delimitando propiedades. Socialismo o Barbarie, que decía el cubano Fidel Castro de ascendencia galega.

El caso es que en la premiada serie Hierro nos vimos los herreños, y nos reconocimos, incluso los que somos de adopción y de verano.

La genial actriz Maricarmen Sánchez contaba la seguridad y serenidad ( y mira que nuestra muchacha tiene experiencia en el eso del actuar en la España peninsular), que le aportó actuar, hablar, interpretar con acento canario. Es algo que estos dos hermanos galegos cuidaron mucho y tenemos que reconocerles: Los canarios, excepto los gomeros, no usamos “vosotros”. Entre eso y muchas otras cosas la serie fue creíble, valorada y premiada.

Y eso fue lo que contamos en LpaConfidencial. Literatura y Cine negro. Vivimos muy bien aquí, pero en la terraza de casa, en el jardín, tenemos un Shererengueti local. No se fíe. Lea. A autores locales, que saben lo que pasa aquí.

Si no lee, ganan los malos. Y eso, aparte de volvernos a la cavernas, no se lo dejarán escribir. Piense en eso, y vaya a El Hierro.