Cómic, ilustración y feminismo centraron el debate de LPA Confidencial

Además, Mario de la Rosa, actor de La casa de papel, habló de su primera novela, Perros con placa, y la escritora Arantxa Rufo desveló cómo construye sus historias y personajes.

La tercera sesión del festival internacional LPA Confidencial, emitido on line desde Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias), congregó este miércoles a las primeras espadas locales y nacionales de la ilustración y el cómic para analizar la importancia de la herramienta gráfica en el género negro y policíaco.

Así, en torno a la mesa virtual de LPAC, Marika Vila, ilustradora e historietista pionera; Ana Guadalupe, ilustradora grancanaria especializada en ilustración editorial; Álex Falcón, ilustrador, diseñador gráfico y editor; y Pepe Gálvez, escritor, dibujante, crítico y teórico del mundo del cómic, desgranaron las dificultades que se han encontrado tanto las generaciones precedentes como las actuales para hacer valer “un lenguaje que se dirige a las vísceras, a lo emocional, por lo que al lector le llega antes que una narración que requiere de la razón para ser entendida”, en palabras de Vila, que suscribió Falcón recordando que “las primeras historias no fueron contadas con la escritura sino con imágenes, como son el caso de los dibujos de Atapuerca o los jeroglíficos egipcios”.

Sobre la poca valoración del elemento gráfico en la literatura, Ana Guadalupe explica que, “aún a día de hoy, se considera que todo aquello que tenga ilustraciones e imágenes es infantil, que no es serio ni para adultos”, a pesar de que, como señaló Gálvez, “grandes autores de la literatura clásica, antecesores de los historietistas, incluyeron ilustraciones en sus obras defendiendo que, sin ellas, sus textos no podrían ser comprendidos”.

“El constructor de imágenes con contenido tiene una serie de elementos enormes para enriquecer la palabra”, continuó Marika Vila, un vínculo artístico que, “si no se le ofrece al lector, es muy difícil conseguir esa unión emocional que el escritor busca con el consumidor de su obra”, puntualizó Álex Falcón, aspecto que Pepe Gálvez subrayó incidiendo en que “la ilustración tiene que ser narrativa también para superar el analfabetismo visual de unas generaciones que no han sido educadas para aprender a leer el lenguaje gráfico”.

“Los estereotipos en la ilustración literaria también han perjudicado mucho”, prosiguió Ana Guadalupe, “de modo que, en las portadas, siempre veíamos prácticamente la misma imagen según se tratara de novela negra, del oeste o de aventuras”. Para Vila, sin embargo, “las cosas están cambiando y, hoy en día, las pequeñas editoriales ya no consideran el cómic o la ilustración un género menor, recurren a los profesionales y están haciendo ediciones muy cuidadas”. Aunque para que ello, según la veterana dibujante, feminista y activista, “hemos tenido que hacer lo mismo para que a las mujeres nos abrieran la puerta en el machista mundo del cómic: chillar”.

Mario de la Rosa, de actor a escritor

Entrevista de Mirna Velásquez a Mario de La Rosa

Por otra parte, en la entrevista realizada por la periodista Mirna Velásquez a Mario de la Rosa, popular actor de series televisivas tan conocidas como Amar en tiempos revueltos, El secreto del Puente Viejo o La casa de papel y autor de Perros con placa, desveló en LPA Confidencial que “en mi imaginario, la novela nació como una serie de televisión centrada en el arco psicológico de los personajes”, aspecto que más le interesa de una narración larga, ya que “tanto por mi formación como actor, como por haberme criado en un barrio conflictivo, siento curiosidad por cómo una persona cualquiera puede llegar a cometer un crimen y cuáles son los sentimientos que afloran si se le pone en situaciones límite”.

De la Rosa no descarta que Perros con placa sea llevada a la televisión como miniserie, “sigo luchando por ello, pero es difícil llegar a las grandes productoras”, lamentó.

Arantxa Rufo, el giro en el guion

Entrevista de Yurena González a Arantxa Rufo

En la presentación del libro Sangre en las manos, continuación de En el puno de mira, saga que corona con Zed está muerto, la escritora comentó a la también escritora y gestora cultural canaria Yurena González que no cree que “haya personas malas malísimas ni buenas buenísimas”, por lo que sus personajes se mueven “en una gama de grises” que cuentan, a través de describir su vida cotidiana y la versión de cada cual, “cómo han llegado a la situación en la que están”.

“En la obra de Rufo hay mucho trabajo documental”, destacó González, “tiene el nivel de una investigación”, un aspecto que Rufo se toma muy en serio “porque quiero que mis historias sean lo más realistas posibles, alejadas, por ejemplo, del brillo hollywoodense en el que un solo protagonista resuelve los casos; esto no es así en la realidad: una investigación policial requiere de un equipo y tengo interés en que el lector sepa cómo es realmente”.

Del mismo modo, Rufo practica mucho los giros de guion y las situaciones inesperadas: “Evito contar historias previsibles o estereotipadas porque, como lectora, a mí me aburren, y no quiero que a mis lectores les ocurra lo mismo”, concluyó.

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